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La llegada del verano marca el inicio de un periodo clave para miles de empresas en España: garantizar unas condiciones adecuadas de confort térmico en sus espacios de trabajo. En un contexto de temperaturas cada vez más elevadas, el aire acondicionado se ha convertido en un elemento esencial en oficinas, centros de trabajo y edificios corporativos.
Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), la temperatura media anual en España ha aumentado 1,69 ºC desde 1961 hasta 2024. Además, los diez años más cálidos registrados en el país pertenecen al siglo XXI, una tendencia que exige adaptar los sistemas de climatización a nuevas condiciones meteorológicas.
Los episodios de calor intenso no solo son más frecuentes, sino que también se adelantan y se prolongan en el tiempo. Esto obliga a las organizaciones a mantener condiciones óptimas de trabajo durante más días al año. En este escenario, un entorno térmico inadecuado puede afectar a la concentración y aumentar la sensación de fatiga, impactando directamente en el bienestar de las personas y en la productividad.
Invertir en sistemas más eficientes para reducir el consumo energético
Para poder mantener espacios laborales confortables frente al aumento de las temperaturas, las empresas están invirtiendo por nuevas soluciones de climatización y la modernización de sistemas existentes. Al apostar por tecnologías más avanzadas, son capaces de ofrecer un mayor rendimiento con un menor consumo energético.
Al mismo tiempo, la gestión del confort térmico debe enmarcarse en el cumplimiento del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE). Más allá de fijar rangos de temperatura y humedad orientados al bienestar, el RITE introduce exigencias de eficiencia energética, regulación y control, calidad del aire interior y mantenimiento periódico, por lo que su aplicación funciona también como una guía técnica para optimizar el rendimiento y reducir el consumo en oficinas.
“Pasamos gran parte de nuestro día en los espacios de trabajo, por lo que las oficinas tienen que estar preparadas para afrontar periodos de calor cada vez más frecuentes e intensos. La clave no es solo refrigerar los espacios, sino hacerlo de forma eficiente, sostenible y adaptada a las necesidades reales de cada edificio”, ha explicado
Albert Peñarroya, gerente técnico de mantenimiento y servicios técnicos de ISS Iberia.
La gestión de la temperatura de consigna es una variable operativa clave para el control del consumo energético. Diversos estudios y guías técnicas de entidades como el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) o la Asociación Técnica Española de Climatización y Refrigeración (ATECYR) coinciden en que, en sistemas de climatización en modo refrigeración, una pequeña reducción en la consigna puede suponer un incremento del consumo energético del orden.
Aunque varía según la tipología del edificio o el sistema de climatización, se refleja la sensibilidad del consumo energético a pequeñas variaciones en la consigna, sobre todo con temperaturas altas, cuando la diferencia térmica entre el interior y exterior aumenta, y se incrementa la carga de los equipos.
La creciente necesidad de refrigeración coincide con la preocupación de las organizaciones por reducir costes y minimizar su impacto ambiental. Por ello, cada vez más edificios incorporan equipos de mayor eficiencia, sistemas de control inteligente y soluciones capades de ajustar automáticamente la temperatura en función de la ocupación y las condiciones ambientales.
El papel clave del mantenimiento en el confort térmico
Más allá de la tecnología, el mantenimiento desempeña un papel esencial para garantizar el confort térmico durante todo el verano. La revisión periódica de los sistemas de climatización, junto con una correcta ventilación y el control de la calidad del aire interior, resulta determinante para proteger la salud de las personas. Es necesario revisar periódicamente los sistemas de climatización, favorecer la ventilación y controlar la calidad del aire interior para cuidar la salud de las personas, especialmente en los últimos años, cuando las diversas olas de calor incrementan los riesgos para la salud física y mental de los equipos.
El aumento de las temperaturas no solo incrementa la demanda de climatización, sino que también deteriora la calidad del aire, favoreciendo la formación de contaminantes como el ozono troposférico y aumentando la concentración y estacionalidad de alérgenos como el polen.
Ante esta situación, las organizaciones están apostando por una gestión preventiva y planificada de los sistemas, que prolonga su vida útil además de prevenir averías y minimizar riesgos, según indica el Libro Blanco del Mantenimiento, elaborado por ISS Iberia, y la Asociación Española del Mantenimiento (AEM).
El mantenimiento integral incluye, entre otras actuaciones, la limpieza de filtros, la revisión de conductos y la calibración de termostatos y sensores. Estas medidas contribuyen a reducir la presencia de contaminantes en el aire y son clave para prevenir posibles afecciones respiratorias.
Además, la evolución hacia modelos predictivos, apoyados en tecnologías de sensorización e IoT, permite monitorizar de forma continua variables como la temperatura, el consumo energético, la calidad del aire o el rendimiento de los equipos. Esta capacidad de anticipación resulta especialmente relevante en momentos críticos, como las olas de calor, ya que facilita la detección de desviaciones, la optimización de la operación y la prevención de incidencias.
Puedes leer el “Libro Blanco del Mantenimiento” en el siguiente enlace.
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